Le he dado un trago más a la botella de agua. Está fría. Y mi cuerpo siente como baja desde la garganta al estómago. Resulta que allí, este agua baña a mis mariposas. Y en una cascada de felicidad las alborota, y las llena de actividad. Que belleza. Están así porque son el reflejo de los momentos más felices de una vida. Y su estado de emoción es continua. Ellas hacen verme como protagonista de la película más emocionante e intrigante de la historia. Maravillada por el flujo de sensaciones que mis mariposas representan, me cuestiono mi pasada ansia envuelta en malestar y decepciones. Mis mariposas llegaron en el momento exacto. Llegaron cuando ya el desencanto podía con "lo de siempre"; apariencia, y poca gana. Llegaron todas juntas, montadas en una rosa blanca. Y luego fueron llegando más y más...y mira, que yo al principio ni las veía. Sabía que algo especial había llegado, pero como cuando una tiene un problema personal, al principio escapas, porque duele intentar y...